Conocer gente por santaella

Las cruces se pintan de rosa. En medio del polvo, de la nada, de las plazas, de las voces. Esto no se disculpa. No perdono la rabia que me crece. No perdono. Ni quiero. Ni puedo. El asesino destroza todo se oculta y huye hasta la muerte. Nadie ve tu dolor. El cielo grita el gemido final. Secuestrada en el parque. Atrapadas a oscuras con la impunidad que otorga el poder, con sus injusticias perpetuadas. De piel morena. Largos cabellos. Torturada y asesinada en su propia casa. El crimen como epidemia. La mujer como objeto del odio. La ceguera que provoca la envidia.

IV Legislatura de la Asamblea Nacional de Venezuela

Estamos hablando de una industria de lavado de dinero de La carne tierna. Esto no es literatura. No es literatura la palabra desasosiego. La palabra justicia mutilada sin brazos ni cabeza no es literatura. Ni la palabra poder. Ni la palabra dinero. No lo es la palabra vida. Ni la palabra muerte. Ni la palabra tortura.

Ni la palabra envidia. La historia es horrenda. Mujeres en lontananza reconstruyen los aljibes del tiempo.

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Caminan a solas por las calles, sin ruido. Las madres lo pregonan a los vientos. Las voces de la muerte trenzan sus hilos en cada encrucijada. Maravillosos femeninos seres, amigas, hermanas, hijas, violadas y asesinadas por negros poderes, vidas y almas vilmente mancilladas. Las Mujeres de Negro. Gotas escarlatas.

Publicaciones de la facultad

Trocitos de vidas. A la hora infausta en que el filo corta el aire, muerde la bala o se descarga furibundo el golpe criminal. En medio de la noche oscura del alma. Las Mujeres de Negro, cara al desamparo, en plena cubierta, engalanan el implacable barco de la Calavera, terror y llanto, en tenebroso viaje.

Proa al horizonte. En pos de una aurora sin barbarie. Donde seguro. Sicarios acechan su alimento, en las polvaredas que sus empobrecidos pies arrastran. Porque es su deber, como la de los Machos guardarlas de la leyenda que las mujeres nacen libres. La Muerte y los Machos las secuestran en su un juego aberrante. O desaparecen, o en vertederos desnudos estrangulan. Torturar y servir. El ser que yace con su violencia a cuestas; que ostenta el nombre de una raza oscura, de asesinos.

Los de sangre congelada. Los que no llevan rostro. Los que un gobierno no ha desenmascarado. Los… Asesinos. Las mujeres todas. Es hablar con actos y dar fe a las palabras, ante testigos en el juicio del pueblo,. Tu luz perdurable en el umbral de todas las auroras, en la tibieza de tu piel despojada parduzca y afilada de fragancias de albahaca, quebrada cual flor, sin versos ni crucifijos.

Te busco.

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Iluminando una estancia que deseo en penumbra. La luna. La que jugaba a los reflejos.

La que embelesada yo miraba. Y mis ilusiones y proyectos en susurros callados le contaba. Con esa voz que ahora callo por temor. Se mueven. Para correr a otra tumba que ya se abre.

Encuesta suspendida

Se sienten libres y siempre son acechados. Los que no tienen un ventanal protector y como pueden se cuidan.

Los que alzan la voz al viento. Esas flores ya no adornan salones. Como los muertos, como las muertas. Ese olor a flores.

Nace en Mar del Plata. Colectiva U.